El presidente de la República, José Antonio Kast, afirmó en su primera cadena nacional que desea construir el Chile que quiere, destacó los avances de este primer mes y anunció un proyecto que enviará al Congreso en los próximos días para que, junto con todos los chilenos, el país vuelva a crecer, genere empleo y recupere la esperanza.
Señaló que el único objetivo es que Chile sea un país donde el trabajo honesto alcance para vivir bien; un país seguro, donde una familia pueda tener su casa, sus hijos estudien con tranquilidad y los adultos mayores puedan descansar con dignidad; un país donde quien quiera emprender tenga oportunidades y donde el Estado cumpla sus funciones con eficiencia, sin derroche ni mal uso de los recursos que los ciudadanos confían.
En simple, sostuvo, se busca más empleo, más progreso económico y social, y más seguridad para que los chilenos recuperen la esperanza. Al asumir el gobierno, dijo, se comprometieron a trabajar por los chilenos y por emergencias que no podían esperar: una emergencia de seguridad que amenaza la libertad cotidiana; una emergencia económica que frena el empleo y el progreso; y una emergencia social en educación, salud y vivienda, además de la reconstrucción de viviendas afectadas por incendios en Ñuble, Biobío y Valparaíso.
Sobre los logros de este mes, mencionó primero la frontera. Afirmó que el país recibió más de 300 mil extranjeros en situación irregular, algunos vinculados a redes criminales que introdujeron niveles de violencia. Uno de los primeros decretos firmados fue la implementación del Plan Escudo Fronterizo, para cerrar las fronteras con zanjas, muros, tecnología de vigilancia y un despliegue conjunto del Ejército, Carabineros y la PDI en la macrozona norte. Los resultados, dijo, son concreciones: menos ingresos irregulares en el primer mes de gobierno frente a los últimos cinco años, más salidas voluntarias y más extranjeros expulsados. Anunció que mañana, a primera hora, despegarán vuelos y buses para sacar de forma continua a quienes permanezcan como inmigrantes irregulares.
También afirmó haber actuado con firmeza en seguridad pública: se realizaron operativos que permitieron la detención de cientos de prófugos de la justicia y se brindó respaldo político, jurídico y financiero a Carabineros y a la Policía para desarrollar su labor. Se transparentaron las cifras de homicidios y se está implementando un plan para aumentar la dotación, la inteligencia y el compromiso en la lucha contra la crisis de seguridad.
En salud, indicó que desde hoy está activa la alerta sanitaria oncológica para enfrentar el retraso en la atención de pacientes con cáncer, una realidad que afecta a cientos en listas de espera. En probidad, señaló que se puso en marcha la auditoría total del Estado y se activó la red de auditores para fiscalizar y garantizar el correcto uso de los recursos públicos. También mencionó un frenado al crecimiento del gasto fiscal y un reajuste de presupuestos ministeriales para ordenar las finanzas públicas.
Compartió, además, un dato relevante del primer mes: en las primeras cuatro semanas ingresaron al sistema de evaluación ambiental 32 proyectos de inversión por casi 20 mil millones de dólares, cifra que consideró récord histórico para el inicio de un gobierno. Afirmó que, en un mes, ya se demuestra que las cosas pueden cambiar cuando los proyectos respetan las reglas, generan empleo y progreso económico.
Afirmó que este es “el gobierno de emergencia” que prometieron y que está respaldado por hechos concretos, que impactarán la vida de millones de chilenos. Sin embargo, advirtió que aún queda una tarea mayor: lograr que Chile vuelva a crecer con fuerza y genere empleos, para lo cual es necesario mirar con honestidad la pesada carga económica heredada. Refirió datos duros: en los últimos doce años, el crecimiento promedio fue de apenas 2% anual; entre 1994 y 2014 el producto crecía ocho veces, pero en la última década apenas se ha doblado. La deuda pública creció de 7.600 millones de dólares en 2006 a más de 155 mil millones hoy, con intereses que representan alrededor del 5% del presupuesto nacional. En 16 de los 18 años recientes hubo déficit estructural, y en 2025 el déficit estructural alcanzó 3,6% del PIB, el mayor desde que existe esa regla en periodos sin crisis; el Consejo Fiscal Autónomo advirtió que podría ser el cuarto incumplimiento consecutivo.
Preguntado por las razones de la menor tasa de crecimiento, explicó que las malas decisiones tienen consecuencias: mientras la OCDE reducía impuestos corporativos, Chile los subió; los plazos para aprobar estudios de impacto ambiental se ampliaron notablemente; describió el Estado como gastando más de lo que ingresa y con una deuda que creció durante casi dos décadas. No culpó a nadie en particular, dijo, pero afirmó que el gobierno debe actuar con urgencia y no aceptar reformas que impliquen compromisos que luego no se cumplen.
Recordó que hace doce años hubo una reforma tributaria que prometía recaudar 8.200 millones de dólares más al año, pero los resultados fueron insatisfactorios: la recaudación no llegó, el crecimiento cayó y la deuda se triplicó. Subrayó que elevar impuestos no genera riqueza sino que la desplaza o expulsa, y denunció que el ciclo se repitió con otro nombre, dejando el déficit estructural más alto en la historia reciente.
Propuso entonces una ruta contraria: romper con el estancamiento y la cesantía estructural; romper con un Estado que gasta más de lo que tiene; romper la burocracia que ahoga la inversión. Anunció que, en los próximos días, el Congreso recibirá el Proyecto de Ley de Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social, compuesto por más de cuarenta medidas en cinco ejes que, según afirmó, hicieron crecer a Chile cuando crecía de verdad.
Los ejes son: 1) la competitividad tributaria, con una reducción gradual del impuesto de primera categoría al 23% y la reintegración del sistema para evitar la doble tributación; 2) el fortalecimiento del empleo formal, mediante un crédito tributario por pago de remuneraciones que beneficiará a empleadores y trabajadores y dinamizará la liquidez; 3) la facilitación regulatoria, para reducir la burocracia y acelerar permisos y estudios, manteniendo la protección ambiental; 4) la certeza jurídica y regulatoria, con invariabilidad tributaria y una ventana para repatriar capitales con un impuesto único; 5) la contención del gasto público, que incluye incentivos al retiro voluntario y medidas para combatir abusos en licencias médicas, además de otorgar más facultades a la autoridad tributaria.
Afirmó que, gracias a estas medidas, habrá capacidad para cumplir con el compromiso de eximir del pago de contribuciones a la primera vivienda para mayores de 65 años, con las compensaciones necesarias para el Fondo Común Municipal. Dijo que, en cuanto a reconstrucción, el proyecto amplía el Fondo de Emergencia por Incendios en 400 mil millones de pesos, incorpora nuevas regiones afectadas, facilita donaciones con rebaja tributaria y otorga a la Tesorería la potestad de negociar convenios de pago con condonación para quienes quedaron sin nada. Aseguró que las familias afectadas no pueden esperar más.
Frente a la pregunta de hacia dónde se quiere llegar, afirmó que para 2030 se aspira a reducir la tasa de desempleo a 6,5%, que la economía crezca alrededor del 4% anual y que las cuentas fiscales estén en equilibrio estructural. Sostuvo que el proyecto no es una agenda ideológica, sino una respuesta ante tres urgencias reales. El crecimiento, afirmó, no es un fin en sí mismo, sino un medio para que las personas vivan mejor, haya más empleo, más seguridad y más esperanza; sin crecimiento no habrá recursos para la salud ni para la educación, y sin reconstrucción hay miles de familias que no pueden mirar hacia adelante.
Reconoció que habrá voces que digan que el proyecto beneficia a los que más tienen, pero aseguró que el empleo lo puede crear cualquier empresa con condiciones para crecer; que el crecimiento no es un beneficio para unos pocos, sino la base del bienestar de todos, y que llevar una agenda que priorice la recaudación sin crecimiento ha mostrado ser insostenible en los últimos doce años. Aseguró que el proyecto no exige que todos piensen igual, sino que los chilenos reconozcan la urgencia y que ningún sector se pueda permitir bloquear el avance. Consideró que no se trata de una lucha entre derecha y centro, ni entre gobierno y oposición, sino de un Chile que lucha contra el estancamiento.
Finalizó pidiendo al Congreso tramitar el proyecto con urgencia y con altura de miras. Dirigido a las familias de Ñuble y Biobío que esperan sus casas, a los jóvenes y mujeres que buscan empleo, al emprendedor que quiere contratar y a todos los chilenos que merecen un país que crece. Reconoció que un mes de gobierno no basta para resolver todo, pero aseguró que se están tomando responsabilidades y que el país podrá gobernarse de manera distinta, aun cuando algunas decisiones sean difíciles, confiando en que el futuro agradecerá el coraje y la rendición de cuentas por los resultados. Concluyó: más empleo, más progreso, más esperanza; eso es lo que Chile necesita; eso es lo que este proyecto ofrece. Buenas noches y que Dios bendiga a Chile.